Bebés perceptivos

Bebés perceptivos

18.03.22

Está comprobado que los niños menores de cinco meses tienen una mayor capacidad para identificar formas, colores y sonidos, que los adultos.

Los bebés experimentan desarrollos internos que provienen de su corteza cerebral, y les ayudan a percibir, diferenciar y reconocer el mundo que les rodea. Entre los tres y cuatro meses de edad desarrollan habilidades que les permiten detallar con mayor profundidad que un adulto, algunos de los elementos externos.



Facultades natas
Los sentidos son el principal elemento vulnerable a estas evoluciones. Durante los primeros dos meses de vida, el infante comienza a captar parte de su entorno; en esta etapa consigue fijar la mirada y descubrir la variedad de colores, rostros y siluetas.

Distinción temprana
Estudios científicos han corroborado que un bebé menor de cinco meses puede notar las diferencias mínimas entre imágenes similares, imperceptibles para el ojo adulto. Esto se debe a que, a esta edad, aún no se ha desarrollado la llamada “constancia perceptual”, que se adquiere entre los cinco y los siete meses de edad.

Constancia perceptual
Es una tendencia del cerebro que indica que un objeto es table e invariable, a pesar de la sensación que transmite su forma, color, brillo o luminosidad. Por ejemplo, un vestido blanco se percibe como tal de día y de noche pues, aunque en la luz oscura el ojo lo vea más opaco o amarillento, igual el cerebro reconoce claramente que se trata de un vestido blanco. La falta de constancia perceptual en los bebés, s la que los condiciona para poder reconocer ciertos detalles en imágenes con cambio de iluminación, cuestiones que en los adultos pasan totalmente desapercibidas; poco a poco, esto cambia y adquieren la capacidad de entender si una imagen es brillante u opaca.

Sinestesia
Es una condición psicológica, en la que un individuo puede ver un color, y a la vez experimentar un sabor. Se relaciona con los bebés, ya que tiene su origen en la infancia. Al nacer, ya existen conexiones neuronales en las áreas adyacentes del cerebro que provocan ese cruce de sensaciones. A medida que avanza el desarrollo, se produce una poda neuronal que corta estas conexiones.


Con Lujo de detalles
La constancia perceptual también incide en las formas y colores. De hecho, un lactante de tres o cuatro meses puede distinguir los rostros de los simios, algo que a un adulto le cuesta más. Lo mismo sucede con los sonidos, un bebé puede adoptar lenguajes a los que no ha estado expuesto; sin embargo, a un adulto le da más trabajo aprender a manejarlos.

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