Estimula la lectura

Estimula la lectura

18.03.22

Esta disciplina está ampliamente relacionada con el rendimiento académico. Los niños que la adoptan son más creativos e imaginativos.

Compartir lecturas con los hijos es una excelente manera de acercase más a ellos, conocer mejor su mundo y enriquecer las conversaciones, creando un espacio de diálogo para el resto de la vida. Por ello, la lectura debe ser una parte natural de la vida familiar. El interés por este hábito se puede inculcar desde la infancia. Existe en el mercado una gran variedad de libros destinados a los bebés, como los que se utilizan a la hora del baño, sistemas multimedia para el aprendizaje de la lectura, cuentos, libros para leer y colorear, relacionados con diversos temas, e incluso revistas infantiles.

Para cada edad
Lo más importante a la hora de comprar un libro para un niño, es adecuar el contenido a su edad. Uno demasiado complicado le resultará pesado de leer, mientras que uno muy sencillo le aburrirá.
  • Hasta los tres años. Son convenientes los libros que presenten escenas cotidianas; su lectura frecuente les permitirá adquirir vocabulario. 
  • Hasta los 10. A medida que el niño crece, texto e ilustraciones se van equilibrando de manera progresiva. 
  • Más de 10 años. Comienza la “edad de oro” de los lectores. Es cuando triunfan las series de aventuras, de misterio, etc. 
Nota: Además de su edad, es importante saber en qué etapa del aprendizaje de la lectura y la escritura se encuentra. Hay que resaltar que cada niño tiene su ritmo.

Recomendaciones
  • Organizarse. Es importante ayudar a los niños a planificar su tiempo y ordenar su biblioteca. 
  • Constancia. A diario hay que reservar un tiempo para leer. 
  • Apoyo. Los padres pueden pedir consejos en el colegio y las bibliotecas, sobre los libros más adecuados para cada niño. 
  • Escuchar. En las preguntas de los niños, está la clave para aprender sobre sus motivaciones. 
  • Estímulo. Cualquier situación puede proporcionar motivos para llegar a los libros. Lo ideal es dejarlos al alcance de los niños. 
  • Dar ejemplo. Si los jóvenes ven que los adultos leen a diario, lo más probable es que los imiten. 

Entorno Familiar

El apoyo de la familia es necesario en todas las edades para fomentar la adopción del hábito de lectura. No conviene dejar a los niños solos cuando aparentemente saben leer. Por otra parte, es importante evitar imponerles los gustos personales de los padres o del entorno. Los niños tienen derecho a elegir sus temas favoritos. Hay que estar pendientes de sus intereses y de cómo evolucionan. Además, no se les puede introducir un ritmo de aprendizaje excesivo, porque sesto solo los agotará. Lo ideal es acompañarlos en todo momento para atajar los errores que puedan cometer, sin crear contradicciones entre el método de la escuela y el empleado en casa, así como procurar no repetir o enseñar lo ya sabido, porque esto podría aburrirlos. 

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