Lazo de unión

Lazo de unión

18.09.21

En la gestación, el cordón umbilical es esa conexión vital que le permite al bebé desarrollarse día a día en el útero

Esta cicatriz que los seres humanos llevan en el abdomen es el resultado de un vínculo natural muy fuerte e importante, que conecta a la madre con el bebé desde antes de conocerse. Se forma en medio del vientre, tras cortar y secarse el cordón umbilical, el cual une al embrión con la placenta para recibir oxígeno y todos los nutrientes que necesita para su crecimiento. Después del parto, se deben realizar ciertos cuidados para su cura y cicatrización.

Pinzamiento
Al minuto de haber dado a luz, el cordón umbilical debe ser cortado por los profesionales, lo más cerca del cuerpo del bebé, con una pinza llamada clamp. Luego de este proceso, el recién nacido comienza a respirar por sí solo. El muñón que queda requerirá atenciones hasta que seque y caiga, en un período de 7 a 21 días. 

Consejos
Es de suma importancia mantenerlo limpio y seco, para que se facilite el proceso de caída del muñón, y que con ello se pueda lograr una buena cicatrización. Al momento de bañarlo, cuida lo más que puedas esta área de su cuerpo. De igual forma, con una gasa puedes limpiarlo suavemente para mantener la higiene y evitar que se caiga la pinza, sin haber secado totalmente.

¿Algo no anda bien?
Mantente atenta a las siguientes señales, las cuales pueden indicar que su herida no está cicatrizando correctamente: 
  • El bebé llora al tocar o rozar la piel cercana al muñón. 
  • La zona que rodea el ombligo está roja. 
  • Percibes un fuerte y mal olor en esa área. 
  • La herida segrega un líquido amarillento. 

Desprendimiento 
Al caerse el cordón, dejará una pequeña herida que cicatrizará en pocos días. Quizá sangre un poco y luego salga una corteza para ayudar con el cierre. Después de ese momento, se debe continuar con los procesos de higiene, para que en unos cuantos días más sea un ombligo sano, y puedas darle besos y cosquillas.

Higiene 
  • Cuando cambies el pañal, trata de limpiar su ombligo con gasas o hisopos estériles. 
  • Lávate las manos con agua y jabón antes de tocar esa área, para evitar infectarla.
  • Moja la compresa con antiséptico y limpia con suaves toques la piel a su alrededor.
  • Con otra gasa, seca el muñón para que cicatrice más rápido.
  • Utiliza pañales de la talla correcta del bebé para no generarle molestias y lesiones. 
Nota: Recuerda realizar una cura de tres a cuatro veces diarias a tu bebé, para garantizar la correcta cicatrización del ombligo

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